miércoles, diciembre 07, 2016

Ileana de la Guardia: Fidel Castro mandó a fusilar a mi padre; no lamento su muerte

Manuel de Beunza (Part.II)

(A partir del minuto  y 30 segundos  Manuel de Beunza  habla de una  reunión sobre narcotráfico en la que participaron él,   Fidel Castro, Ruiz Poo, Abrantes y  Osmany Cienfuegos. La parte que debía ejecutar Manuel de Beunza era el lavado producto de esas actividades de narcotráfico. Manuel de Beunza falleció en el 2013 si mal no recuerdo)



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 Participacion de Fidel y Raul Castro en el trafico de Armas y Drogas 2



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Tomado de http://www.14ymedio.com/

Fidel Castro mandó a fusilar a mi padre; no lamento su muerte


  Coronel Antonio ¨Tony¨de la Guardia Font  y General de División Arnaldo Ochoa Sánchez


Por Ileana de la Guardia
París
Diciembre 05, 2016

Amanece en París, este 26 de noviembre, el sol apenas se asoma. Desde mi sueño profundo escucho un teléfono sonar. No quiero descolgarlo. Es mi marido quien lo hace. Su voz me dice:

" Se murió, se murió, despierta! ¡Se Murió Fidel!"

Yo murmullo:

"Otra vez él... Otra vez va a sacarme del sueño"

Así fue hace 27 años, cuando me anunciaron el arresto de mi padre. Y, por tanto, esa llamada me persigue como un fantasma. No, yo no quiero despertar, él no tiene ese derecho.

Algunas horas más tarde salgo de la cama y desde mi ventana, en el horizonte, veo la Torre Eiffel, mi símbolo de libertad, de mi libertad. Regresan entonces horribles recuerdos: el del asesinato de mi padre, por supuesto, y el de tantos otros que pagaron con sus vidas la ceguera de un tirano.

Esta vez por fin ¿habrá muerto de verdad? Ninguna duda. Yo me siento aliviada, como liberada de la persecución de una sombra maléfica.

El monstruo murió en su cama sin ni siquiera ser molestado por sus crímenes. Los funerales están ya bien preparados. Nada queda al azar. Nadie irá a escupir sobre sus cenizas. Y sin embargo...

Mi padre, Tony de la Guardia, partió al amanecer del 13 de julio de 1989. El no tuvo la suerte de llegar a viejo, de conocer a sus nietos, era un hombre de confianza del tirano. Le había servido en difíciles misiones militares a veces secretas.

(Ileana de la Guardia y su padre Tony de la Guardia)

El 12 de junio de 1989, fue arrestado por la policía política. Un mes más tarde, luego de un proceso expeditivo, al que me permito calificar como estalinista, Fidel Castro, lo mandó a fusilar sin piedad. No había ni traicionado, ni estafado, ni robado. Sólo había ejecutado las órdenes del mismo Castro: "Buscar divisas extranjeras por todos los medios para salvar a Cuba del naufragio".

Ese día el mundo se derribó a mi alrededor Yo era joven, poco politizada, convencida de que Fidel (al que entonces, como tantos de mi generación, apodaba El Cangrejo porque con él todo iba siempre para atrás), teniendo en cuenta las misiones de mi padre, le perdonaría la vida. No fue así. Al mismo tiempo que a mi padre, hizo fusilar a Arnaldo Ochoa. El gran general del Ejército cubano, El León de Etiopía como lo llamaban los africanos cuando cumplió misiones allí. Otros dos oficiales, Amado Padrón y Jorge Martínez, también fueron enviados al paredón de fusilamiento. Mi tío, el general Patricio de la Guardia, hermano gemelo de mi padre, fue condenado a 30 años de prisión "por no haber denunciado oportunamente a su hermano", tal como reza textualmente en el pedido de condena efectuado por el fiscal. El está hoy en Cuba bajo residencia vigilada.

Todos esos hombres cayeron bajo la sospecha de sentir una cierta debilidad por la perestroika de Gorbachov. Castro no tenía estrictamente ninguna prueba, solamente dudas, por comentarios de descontento hechos en alguna parte, en alguna reunión de oficiales, en encuentros familiares. Él debía dar un ejemplo. Impedir que esa ola se expandiera. Ser despiadado. Ejercer el terror para perpetuar su reino... Por siempre.

A pesar de estos recuerdos terribles, salgo a pasear por París. La ciudad que me abrió sus brazos. Me doy cuenta de la suerte que tengo. Llegué a Francia en 1991, al país de Voltaire, el adalid de la libertad de expresión. Voltaire, el enemigo eterno de los tiranos, al que quiero cada día más, pues conozco el precio de la libertad.

Curiosamente, estoy feliz, incluso, si por principios no debemos alegrarnos de la muerte de un ser humano. Lo sé, no debería saltar de alegría, pero no puedo contenerme. Pues más allá de los funerales que se pretenden grandiosos y dóciles, como en todos los regímenes comunistas, al que veo es al verdugo. El hombre duro, implacable, dispuesto a sacrificar a sus más cercanos colaboradores para proteger su sistema.

 Y su poder. ¿Cómo no ver a mi padre atrapado en las mentiras del dictador? Para deshacerse de él y de los demás, Castro les vendió una fábula perversa y criminal; por el bien del país, de la revolución, les pidió que se autoinculparan por faltas que no habían cometido. Un clásico en los regímenes estalinistas, donde los hijos denunciaban a sus propios padres.

En aquella época, la agencia de lucha contra las drogas de Estados Unidos, la DEA, sospecha que Fidel Castro presta, cobrándoles caro, partes de su territorio, e incluso sus aeropuertos, a narcotraficantes colombianos como zona de tránsito. Esa agencia tiene pruebas irrefutables: fotos y testimonios de mafiosos del cartel de Medellín. ¿Cómo escapar a esa trampa? Convirtiendo en chivos expiatorios a algunos altos oficiales, bajo sospecha de simpatías por Gorbachov. Mi padre, como los otros, persuadido de que Fidel les demanda un nuevo sacrificio, y quizá protegiendo a su familia, acepta esta farsa sin imaginar que le costará la vida.

El proceso fue un simulacro, una pesadilla. Al finalizar el juicio el monstruo los hace fusilar como traidores. Yo vivo con esta imagen de horror desde hace 27 años. Veo la sonrisa de mi padre, agotado por el encarcelamiento y los interrogatorios. Su última mirada llena de ternura. No nos permitieron ni siquiera poner su nombre sobre una tumba en el cementerio de La Habana. Fue borrado de la historia. Olvidado, tirado en una fosa común, como los herejes en la Edad Media.

Hoy, grito su nombre para que jamás sea olvidado: Tony de la Guardia, mi padre querido. Que mi voz atraviese el Atlántico, hasta el Malecón de La Habana, allí donde los sueños se pierden en el horizonte.

Desde París, pienso en todas esa familias cubanas que han vivido tragedias similares a la mía. Ellas también lloran a sus muertos en silencio y el miedo en el vientre, con la esperanza de que quizás un día tendrán el derecho de regresar a casa.

Hoy el déspota no es más que una urna con cenizas, pero su sistema no se derrumbó con él. La maquinaria de propaganda funciona a todo vapor. La policía política no se ha declarado en huelga: espía, vigila, intimida, golpea y aísla a todos aquellos que disienten, a todos aquellos que reclaman.

Raúl Castro ha emprendido algunos insuficientes cambios, es cierto, ¿por qué negarlo? ¿Una mascarada más? ¿Un simple truco para escapar al juicio de la Historia?

A aquellos que lloran por Fidel, con lágrimas sinceras o de cocodrilo, les pido que abran los ojos, que escuchen los relatos de dolor de centenares de familias víctimas de la dictadura. La dinastía castrista parece querer perpetuarse para no tener que rendir cuentas después de más de 50 años en el poder.

Difícil hacerse ilusiones: los descendientes del comandante siguen manejando los hilos del país. Fidel está muerto, pero los suyos siguen al mando. El hijo de Raúl Castro dirige los servicios de represión e inteligencia y su yerno maneja la economía del país con mano dura.

Sin odio, sin rencor, reclamo justicia para mi padre y para los demás, opositores políticos, poetas malditos, homosexuales, militares disidentes. Esta dinastía de acaparadores debe irse.

Ellos me quitaron todo. No tengo ni siquiera el derecho de pisar la tierra de mi familia que me vio nacer. Yo no tengo propiedades, ni fortuna, pero poseo el más bello de todos los diamantes: la libertad.

Yo se la ofrezco a mi padre, mártir cubano. Un día pondré un ramo de flores y una estela sobre su tumba. Lo juro.

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Nota de la Redacción: Este texto fue publicado el 1 de diciembre de 2016 en Le Nouvel Observateur. Lo reproducimos con autorización de su autora.

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Prólogo a Narcotráfico y Tareas Revolucionarias, libro de Norberto Fuentes
Por Ernesto Betancourt
(FRAGMENTO, pero pueden leerlo completo haciendo click AQUÍ)

Las relaciones de Castro con el tráfico de drogas a través de Cuba y en el lavado de dinero son más que confirmadas por hechos anteriores y posteriores al juicio de Ochoa y han sido motivo de acciones legales en los tribunales de Estados Unidos. Norberto Fuentes agrega detalles reveladores en su narrativa que dan validez a esta hipótesis.
Ya en 1980 Castro decide suspender operaciones de tráfico de marihuana cuando el entonces Ministro del Interior, Ramiro Valdés, pidió órdenes por escrito del Comandante en Jefe para continuar dichas operaciones. Fuentes revela que Castro estuvo envuelto en los tratos con Vesco y con el M-19 de Colombia/Jaime Guillot Lara, casos objeto de grandes jurados en Estados Unidos. En 1983, Castro planteó a Tony de la Guardia y a otros funcionarios del MININT la necesidad de demostrarle la factibilidad de hacer operaciones de drogas en forma tal que permitiera negar su envolvimiento y le ordenó iniciar los contactos con Pablo Escobar. Paralelo a estas operaciones, hay notas sobre crecientes contactos con los carteles mexicanos para operaciones de gran envergadura en los que la participación de Tony de la Guardia es más tangencial, pero no pueden tener lugar sin el conocimiento y la aprobación de Fidel Castro.
Esta implicación directa de Castro continúa mucho después del fusilamiento de Tony de la Guardia. El contrabandista Jorge «Gordito» Cabrera, actualmente cumpliendo una sentencia de diez y nueve años, fue capturado en los Cayos de la Florida, en Enero de 1996, con 6,000 libras de cocaína y una foto de él con Fidel Castro. Esto alcanzó gran publicidad cuando, durante el escándalo sobre contribuciones ilegales a la campaña del Presidente Clinton, se descubrió que Cabrera había contribuido $20,000 a dicha campaña y había sido invitado a una fiesta de Navidad en la Casa Blanca, donde se retrató con la Primera Dama, y a otra en Miami, donde se retrató con el Vice Presidente Al Gore.

 
 Jorge Luis «Gordito» Cabrera y Hillary Clinton
 Jorge Luis  «Gordito» Cabrera y Al Gore

( Fotos y comentario añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano:

En el American Thinker del 30 de abril de 2009 se lee

"Thanks to Castro" boasted the FARC's late commander " Tiro-Fijo" (sure-shot) in a 2001 interview, "we are now a powerful army, not a hit and run band." The conduit for Castro's aid was (and is), of course, Venezuela.
"The evidence against Castro is already greater than the evidence that led to the drug indictment of Manuel Noriega in 1988," Said one of the federal prosecutors to the Miami Herald in Judy 25, 1996. A total of four grand juries had revealed Castro's involvement in drug traffic.
Much of the evidence came from famous Clinton financial backer Luis "El Gordito" Cabrera. Pictures from the 1995 White House Christmas party, show him smiling with Hillary and backslapping with Vice President Gore.
During his arrest for cocaine smuggling exactly two weeks after that party, pictures turned up of "Gordito" Cabrera smiling and backslapping with Fidel Castro.

En Independet  del 25 de julio de  1996 se lee:

The drug arrest took place in Miami in January when police, following a tip about smuggled Cuban Cohiba cigars, raided a warehouse and found nearly three tons of cocaine. One Colombian and several Cuban Americans were detained, including 40-year-old Jorge Luis Cabrera, nicknamed "el Gordito" (the fat man), whose family owns a lobster and crab business in the Florida Keys.

The main basis for the supposed Castro link was alleged to be photographs found in a suspect's car at the scene of the bust, said to show "the fat man" posing with Mr Castro
.)
 Por su parte, de acuerdo con el periodista Andrés Oppenheimer, las autoridades mexicanas encontraron vínculos del Rey de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, con el régimen cubano. Este disfrutaba de una casa de protocolo del gobierno de Cuba durante sus visitas a la Habana, privilegio que cualquiera que sepa cómo se gobierna Cuba sabe es imposible de obtener sin la aprobación del propio Castro. Estas casas son asignadas personalmente por Fidel Castro y la administración de esas propiedades es una de las funciones de su Jefe de Despacho, el Dr. José M. Miyar Barruecos.


(Norberto Fuentes entre Fidel y Raúl Castro; nótese a Raúl eufórico. ¿estaría tomando  vodka con jugo de naranja?) 

 
Finalmente, en este caso, lo que pudiera llamarse el «smoking gun», de acuerdo con el argot policíaco, es el incidente, ocurrido en enero 18 de 1991, en la prisión de Guanajay que albergaba tanto a los procesados en el caso Ochoa como en el caso Abrantes. En esa oportunidad Abrantes, antiguo Ministro del Interior, le confesó al general Patricio de la Guardia, cuyo hermano gemelo Tony fue uno de los ejecutados por Fidel Castro,  que él mantenía a Fidel Castro informado de todas las acciones de su Ministerio relacionadas con el tráfico de drogas.   Patricio reaccionó violentamente ante esta evidencia que confirmaba que su hermano había sido ejecutado por cumplir misiones aprobadas por Fidel.   Esta indiscreción de Abrantes ocasiona su misteriosa muerte el 21 de enero de 1991, tres días después, a causa de un fallo cardíaco que, en el mejor de lo casos, no fue atendido debidamente por sus carceleros y, en el peor, fue ocasionado deliberadamente por las inyecciones que le daban éstos.

(Norberto Fuentes y Raúl Castro)

Pero, aparte de revelar que Castro sí ha estado y sigue estando envuelto en el tráfico de drogas, las revelaciones, hasta ahora inéditas, de Norberto Fuentes alimentan otra hipótesis sobre el caso de Ochoa. En vista de toda la evidencia aportada en esas notas, es razonable asumir que Ochoa estaba convirtiéndose en una amenaza para el monopolio de poder de Castro. Esto se deduce claramente del incidente ocurrido el 28 de Mayo de 1989 descrito en la narrativa de Fuentes. En esa oportunidad Raúl Castro, en presencia de los generales Ulises Rosales del Toro y Abelardo Colomé (Furry), se reúne con el General Ochoa, ya bajo arresto preventivo, y lo increpa en relación con cuatro temas:
Su juntadera con los generales soviéticos en Angola (en momentos en que Castro ya había dado órdenes al Ministro del Interior de seguir a los soviéticos en Cuba por desconfiar de sus contactos con funcionarios y oficiales cubanos);
Su desobediencia de las órdenes de Fidel en la última fase de la guerra en Angola (Ochoa se concentró en atacar a las fuerzas de Savimbi y Fidel quería que atacara a los sudafricanos);
El que hubiera apoyado la operación de ataque a la guarnición militar La Tablada en Buenos Aires sin haber consultado a la alta jerarquía del régimen (Ochoa había conocido a Gorriarán, el guerrillero argentino que lideró esa violenta acción, en Nicaragua y se habían hecho amigos); y, finalmente,
Sus esfuerzos por crear su propia organización para el tráfico de drogas en alianza con Pablo Escobar (lo que interfería con las mucho más amplias operaciones de narcotráfico que ya estaban en camino a través de Raúl y el Ministro del Interior, José Abrantes, con pleno conocimiento y aprobación del propio Fidel).

(Norberto Fuentes  hace unos pocos años en Miami)

Como puede apreciarse, la agenda anti-Ochoa era muy amplia. De hecho, constituía una respuesta al reto que él representaba al liderazgo de Castro en muchos frentes. La confirmación de este reto, que se acentúa con su regreso a Cuba y la intensificación de contactos con Pablo Escobar, coincide con las sentencias dictadas en el caso de los Ruiz en los tribunales de la Florida en Abril 23 de 1989. Este caso envolvía operaciones de tráfico de drogas que se estaban efectuando regularmente a través de Cuba, las cuales eran imposibles de llevar a cabo sin la aprobación de Raúl y, por consiguiente, del propio Fidel.  El dictador panameño Manuel Noriega advirtió a Castro que él era el objetivo en el caso de los Ruiz.

Castro decidió matar dos pájaros de un tiro. Ejecutando a Ochoa y sus principales colaboradores acusándolos de tráfico de drogas, silenciaba toda alusión al envolvimiento de él y su hermano Raúl en esas operaciones, y justificaba su inocencia, al mismo tiempo que se libraba de un peligroso rival potencial por el control del poder.

En este esfuerzo confiaba, además, en el apoyo incondicional que siempre ha tenido en los medios masivos de comunicación estadounidenses de simpatizadores o agentes de influencia como Ted Turner de CNN, Dan Rather de CBS y Peter Jennings de ABC, así como de algunos reporteros en los líderes de la prensa liberal como The Washington Post y The New York Times. Fidel Castro esperaba que esa interpretación, avalada por escritores como el premio Nóbel Gabriel García Márquez, iba a prevalecer en la opinión pública americana. Y así ha sido hasta ahora.
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En Amazon:
En forma cronológica presenta el autor información no conocida sobre las actividades terroristas y en el narcotráfico del gobierno de Fidel Castro. Revela también informaciones sobre el juicio de la Causa #1 de 1989, sobre el general Arnaldo Ochoa y los hermanos De la Guardia, sobre la guerra en Angola y otros escenarios fuera y dentro de Cuba en los que participara directamente o tuviera información por sus amigos del MININT y el MINFAR, que participaron en ellos. Un libro inquietante y revelador que muestra importantes interioridades de la cúpula gobernante de Cuba. Prólogo de Ernesto F. Betancourt.
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Tomado de http://taniaquintero.blogspot.com

El Cártel de La Habana (IV)

(pueden leer la partes I, II y III haciendo click AQUÍ )

Por Juan Benemelis
(Ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia)


En el curso de la década de los 70 se dieron cita dos coyunturas importantes. La primera tendría que ver con el consumo de narcóticos, que vería una gran expansión en Estados Unidos primero con la marihuana y luego con la cocaína.

La otra coyuntura tenía que ver con el narcotráfico en sí. El Cartel de Medellín necesitaba de un punto intermedio cercano para operar hacia aguas norteamericanas. El Cartel de Medellín llegará a introducir unas 45 toneladas de cocaína en Estados Unidos, representando 25 billones de dólares, y alrededor de 10 toneladas en Europa.

En una intervención ante el Senado, en abril de 1983, James H. Michel, Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, expresó que existían pruebas de que en 1979, el buró político del Partido Comunista de Cuba había aprobado un plan para intervenir en el narcotráfico utilizando a Cuba como puente y base de apoyo para las redes de traficantes de Estados Unidos.

El suministro se organizó desde las fuentes de abastecimiento en América del Sur y el gobierno de La Habana necesitaba recursos en moneda convertible que estaría dispuesto a obtener de cualquier manera. La vinculación cubana con el narcotráfico era inevitable desde un principio, y además tenía que producirse de manera casi natural: primero, porque en las áreas de producción de Suramérica, los guerrilleros sostenidos por Cuba ocupaban el mismo espacio ilegal que los narcotraficantes.

La guerrilla necesitaba armas y dinero, mientras que el narcotráfico, siempre abundante en dinero, necesitaba protección armada y, sobre todo, acceso a las redes de organización clandestina de la guerrilla y su experiencia conspirativa. Además, una parte importante de todo el tráfico de drogas cayó en manos de exilados cubanos, sobre los cuales La Habana tenía abundante información para el chantaje. La parte del exilio que se vinculó al narcotráfico con Cuba también se sentía razonablemente segura de que no sería traicionada.

En la medida que la crisis financiera y económica se hacía más profunda, la dependencia de la Isla para con los recursos extraídos de Angola y del narcotráfico se amplió. Apurado por lograr una nueva fuente de recursos, Castro se fue involucrando cada vez más en el tráfico de drogas, como apuntara el general cubano exiliado Rafael del Pino.

Tradicionalmente los barcos usados en el narcotráfico colombiano tenían que atravesar el Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, lo que muchas veces les situaba en aguas territoriales cubanas, donde eran interceptados. Las pérdidas de los narcotraficantes se incrementaron con alarma.

(Al centro el Embajador Fernando Ravelo y a su lado el alto Johny Crump)

Según el testimonio dado en 1982 por el narcotraficante colombiano de Miami Juan Lozano (alias Johnny Crump), es alrededor de 1975 que algunos de los más importantes narcotraficantes colombianos se entrevistaron en Bogotá con el embajador cubano Fernando Ravelo Renedo para negociar la devolución de los barcos y las tripulaciones.

El embajador cubano contestó con una contraoferta de La Habana: a cambio de 800 mil dólares por cada barco, Cuba estaba preparada no sólo para ignorar la actividad de los buques madres que se detectasen en sus aguas, sino que podía proveerles de servicios de reparación y gasolina en sus puertos, así como identificación y escolta cubana hasta las proximidades de los cayos de la Florida.

Así, los poderosos colombianos Alfonso Cotés y Alfonso García comenzaron sus negocios de tráfico a través de Cuba. Los agentes de inteligencia cubanos se pusieron en contacto con algunos potentados de la droga en Miami, como por ejemplo Johnny Crump y el conocido narcotraficante Jaime Guillot-Lara, quien con posterioridad sería empleado de los servicios secretos cubanos y se casaría con una hija de Raúl Castro.

Entre los cubanos exiliados en Estados Unidos implicados en el narcotráfico con Cuba estaban José Alvero Cruz y Osiris Santi. En noviembre de 1976, Alvero había viajado a España donde disponía de fondos bancarios, y allí obtuvo de la propia embajada cubana en Madrid un pasaporte cubano. En 1978, actuando como agente de Cuba, Alvero arregló el envío de 5,000 armas para las guerrillas sandinistas en Nicaragua. Por su parte, Osiris Santi era un narcotraficante cuyos barcos ya recibían protección en los puertos cubanos. Su lugarteniente, Orlando Torres, se entrevistaba constantemente en México con los funcionarios del régimen cubano destacados en Mérida.

El narcotraficante colombiano, Jaime Guillot-Lara -casado con la hija del ministro de defensa cubano Raúl Castro- será el contacto entre Cuba y el movimiento M-19. El 7 de noviembre de 1981, Guillot-Lara tiene que escapar a toda prisa de Colombia y se refugia en México, donde los agentes cubanos negocian su libertad con las autoridades mexicanas con el fin de evitar que se descubriera su conexión con La Habana. En 1982, Castro hablaba de Guillot-Lara como "un buen amigo".

(Jaime Guillot Lara, foto superior, y en la foto inferior René Rodríguez Cruz quien fuera una de las personas especializadas en dar el tiro de gracia a los fusilados en la Sierra Maestra  y al principio del triunfo de la Revolución; posteriormente fue Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o ICAP, una dependencia Castrista vinculada con la Dirección de Inteligencia. Murió en extrañas circunstancias en Cuba después de llegar huyendo por las acusaciones de narcotráfico. Comentarios y fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

La conexión cubana sería descubierta y probada más tarde. Los informes de la participación cubana en el tráfico de drogas saldrían por vez primera a la luz pública en 1982, cuando la Oficina Legal de los Estados Unidos en Miami nombró entre los acusados al jefe de la marina de guerra de Cuba, almirante Aldo Santamaría, y al ex embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, en un caso que incluía 23 toneladas de marihuana.

El 15 de noviembre de 1982, los colombianos Guillot-Lara y Johnny Crump, y los cubanos Lázaro Visuña, Mario Estévez y David L. Pérez, brindaron a un tribunal en Miami amplias pruebas de las actividades de narcotráfico por parte de Cuba desde el año 1975, tráfico que tenía como uno de sus objetivos el envió de armas a la guerrilla colombiana del M-19.

Según la deposición de Johnny Crump, él y Guillot-Lara se dirigieron a La Habana en compañía del embajador Ravelo, donde éste y el embajador de Cuba en Venezuela, Norberto de la Osa, les confirmaron que el barco Viviana, dedicado al narcotráfico, obtendría salvoconducto todas las veces que atravesase las aguas jurisdiccionales cubanas.

Por la protección de este tránsito, Guillot-Lara pagaba 20 mil dólares por cada tonelada de marihuana a bordo. A su vez, el compromiso incluía el transporte de armas a las guerrillas del M-19 en Colombia. Según Guillot-Lara, a su retorno a Colombia inició los trámites para preparar otro barco para enviar a Cuba en 1980.

(El embajador Fernando Ravelo bautizando a Viviana, hija de Johny Crump, el cual se encuentra en la extrema derecha de la foto)

Conforme al testimonio de Johnny Crump, los funcionarios cubanos Ravelo y René Rodríguez Cruz -presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)-, le sugirieron la posibilidad de comprar y enviar armas para elementos anti-Pinochet en Chile a través de Panamá. Una semana después, un chileno de apellido Galván, le hacía entrega de un microfilm en un cigarrillo que contenía la lista de las armas, alimentos y municiones para 300 hombres.

Por otra parte, Johnny Crump cuenta cómo durante una campaña en la costa norte del Pacifico, las autoridades colombianas cercaron a un grupo guerrillero del M-19 comandados por Carmenea Cardona, muchos de los cuales figuraron en el secuestro de la embajada dominicana en Bogotá y que supuestamente debían haber estado refugiados en Cuba.

Entre los detenidos y testigos de la causa de Miami figuraba también Mario Estévez, un agente de la inteligencia cubano, infiltrado en los Estados Unidos en 1980. En su deposición ante el Gran Jurado, Estévez expresó que había sido infiltrado con el objetivo de activar el tráfico de drogas, comenzando por transacciones de marihuana hasta que fue arrestado el 29 de noviembre de 1981. Estévez testificó ante una comisión del senado de los Estados Unidos que había introducido en la Florida marihuana y gualudes desde Cuba, y de ahí trasladado a Nueva York.

Las declaraciones de Estévez resultaron desconcertantes: la alta cúpula de la dirigencia cubana había organizado una extensa red de narcotráfico desde América Latina hasta los puntos de distribución en ciudades norteamericanas, usando sus propios servicios secretos. Estévez identificó al alto oficial de inteligencia cubana, René Rodríguez Cruz y al vicealmirante Aldo Santamaría como las personas encargadas por Castro para canalizar este tráfico.

Estévez apuntó que desde los inicios de la década de los setenta se producía marihuana en la región cubana de Manzanillo para venderla en los Estados Unidos, operación que Castro venía madurando desde los días de la guerra de Vietnam. Estévez estimó en 200 millones de dólares anuales los ingresos cubanos sólo por concepto de la marihuana.

Durante el período de su actividad ilícita, Estévez logró el traslado de Cuba a Estados Unidos de alrededor de 270 kilogramos de cocaína, posteriormente vendida en Miami, Chicago, Ohio, Nueva Jersey, Nueva York y otras ciudades. El dinero acumulado lo llevaba a Cuba él personalmente. También informó que en un momento de su actividad, sus jefes en el gobierno cubano le recomendaron se trasladase a Bimini, en Las Bahamas, para conocer y entrenar a Frank Bonilla, otro agente proveniente de Cuba.

De regreso a Cuba, recalaron en la pequeña isla de Paredón Grande, donde hallaron el buque Viviana del colombiano Guillot-Lara con un cargamento de 8 millones de qualudes. El yate estaba escoltado por buques de guerra cubanos.

De acuerdo con la narración de Estévez, corroborada luego por otros narcotraficantes, estando en Paredón Grande concurrieron el jefe de la Marina de Cuba, almirante Santamaría, y el alto jefe de la inteligencia René Rodríguez, presidente del ICAP, organismo pantalla de la inteligencia cubana, con quienes sostuvo una extensa conversación sobre el narcotráfico. Explicó que cuando salió de Cuba a bordo del Viviana se acarreaba otro barco, el Lazy Lady, hasta la isla de Andros en Las Bahamas, donde se hizo el traspaso de los qualudes. Después fue ordenado a seguir hasta Cayo Güincho donde recogió 23,000 libras de marihuana procedente de Cuba.

(fotos superiores:  Gonzalo Bassols y el ya fallecido Vicealmirante  Aldo Santamaría Cuadrado; fotos inferiores: el extrañamente  fallecido en Cuba  René Rodríguez Cruz  y el embajador Fernando Ravelo)

El testimonio de Estévez implicó en el narcotráfico internacional a Santamaría, René Rodríguez, al embajador Ravelo, a Gonzalo Bassols Suárez, diplomático cubano en Colombia; a Teodobaldo Rico Rodríguez y Francisco Echemendía, funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba.

Con posterioridad, René Rodríguez moría en La Habana, en circunstancias misteriosas, después del fusilamiento de los militares el general Ochoa, Tony de La Guardia, en 1989, y al deceso en prisión, en 1991, del general José Abrantes Fernández, exministro del Interior.

Coincidentemente, Estévez también fallecería en una prisión norteamericana. Los hilos de la trama que conducían hasta Fidel y Raúl Castro irían desapareciendo con el tiempo.

El ex secretario de Estado, Shultz, refiriéndose a los resultados del Gran Jurado de Miami, indicó que se "demostró la evidencia de la complicidad de Cuba en el tráfico de narcóticos en América Latina”. En marzo de 1983 fue confiscado en la Florida un velero con 750 libras de marihuana a bordo. Durante el registro del bote se halló un diario con la ruta seguida. Había zarpado de la Florida para Las Bahamas, siguió a Haití, luego a Cuba, después a Jamaica, retornó a Las Bahamas y finalmente llegó a la Florida de nuevo.

Poco después, el 20 de mayo de 1983, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan declaraba en Miami que existían fuertes pruebas de que funcionarios de Castro estaban involucrados en el tráfico de drogas desde Cuba. Un mes después, el administrador de la DEA, Francis Mullen ratificaba ante el senado estadounidense que el gobierno de Cuba estaba consciente de los movimientos de drogas a través de su territorio, y que facilitaban tales movimientos.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.
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Tomado de http://baracuteycubano.blogspot.com


¿Quién es Raúl Castro? Un tirano al que sólo un hermano puede querer
(Fragmento)

Por Ion Mihai Pacepa
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(Comandante General Ion Mihai Pacepa fue el oficial mayor en abandonar el antiguo bloque  comunista.)

En 1972, tuve que organizar el viaje de Ceausescu a La Habana y fui su mano derecha durante toda la visita. Fidel era la cabeza visible, Raúl el movia los hilos. La primera dama de Cuba no era la mujer de Fidel sino la de Raúl. A Elena Ceausescu le estraño pero ambas mujeres conectaron a la perfección. Las dos, Elena y Vilma Espin Guilloys, habían abandonado sus estudios en la escuela; ambas querían ser químicas; las dos habían logrado reconocidos doctorados en la universidad, ambas se unieron al partido comunista antes de que hubiera llegado al poder en sus respectivos países, llegaron formar parte del Consejo de Estado y las dos eran presidentes de la Federación de Organizaciones de mujeres en sus países.

(Pacepa al lado del dictador comunista  rumano Ceausescu  y al lado de este su esposa Elena)

Durante esa visita, los hermanos Castro y Ceausescu acordaron aventurarse en el tráfico de drogas. Querían regir los destinos del mundo con las drogas. “Las drogas pueden hacer mucho más daño al imperialismo que las armas nucleares”-pontificaba Fidel. Raúl estaba de acuerdo: -“Las drogas pueden erosionar el capitalismo desde dentro”. En esas conversaciones nunca escuche la palabra “dinero” pero yo ya estaba administrando el dinero estaba generando Rumanía con estas operaciones. Todo este dinero era transferido a las cuentas personales de Ceausescu. En 1978, cuando afortunadamente pude abandonar Rumania esa cuenta, que llamaban AT-78, tenía un saldo de 400 millones de dólares –a pesar de las considerables dentadas que provocaba Elena con sus gastos en joyería y abrigos de lujo.

“FIDEL PONTIFICABA: ´LAS DROGAS PUEDEN HACER MUCHO MÁS DAÑO AL IMPERIALISMO QUE LAS ARMAS NUCLEARES´. RAÚL ESTABA
DE ACUERDO: ´LAS DROGAS PUEDEN EROSIONAR EL CAPITALISMO DESDE DENTRO”. 

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General de Brigada Rafael del Pino: Tú también morirás, Fidel (publicado eln Baracutey Cubano el 11 de agosto de 2005)

Tú también morirás, Fidel

Por el General de Brigada Rafael del Pino
28 julio 2005

Castro no sólo es el dueño de los cubanos vivos. Es también el dueño de los muertos, y hace con ellos o con su recuerdo lo que le da la gana. Los ensalza y exhibe o los esconde, denigra y humilla: como quiera.

Por eso el general Ochoa no tiene tumba, por eso el coronel Tony de la Guardia y el resto de sus compañeros fusilados no tienen tumba. Por eso en la bóveda del general Abrantes, ex Ministro del Interior, han sido retiradas y confiscadas sus fotografías. Por eso a los familiares de los hombres que el régimen ejecuta se les entrega una tarjeta blanca con instrucciones que no pueden llevar flores ni poner nombres en sus tumbas. Por eso las turbas fascistas atacan y agreden a los familiares de los asesinados en la masacre del remolcador 13 de Marzo, ocurrida el 13 de julio de 1994, cuando van a lanzar flores al mar en recuerdo de sus seres queridos. Esos muertos son muy peligrosos. El régimen se encargó de que no tuvieran ni tumba, que se los tragara el mar, pero las flores son un arma de guerra del enemigo interno y hay que castigarlos por rendir tributo a sus muertos. Hay que humillar a los que quedaron vivos y se atrevieron a desafiar al gobierno.

Yo no había llegado a comprender en toda su magnitud este aberrante procedimiento represivo hasta que pude comprobar el pasado 11 de Julio en carne propia que, efectivamente, el castigo a los muertos es parte inseparable ya del extenso manual de represión de la tiranía castrista. Ese día falleció mi madre en la ciudad de Pinar del Río. Hubo que sepultarla en tumba ajena. La bóveda de mi familia había sido confiscada y los restos de mis abuelos, mi padre y otros familiares queridos habían sido lanzados a un basurero. Por alguna parte el Comandante en Jefe tenía que encontrar la forma de pasarle la cuenta a su ex subordinado rebelde. “¡A matar a los muertos de este desgraciado para que se acuerde de hasta donde puede llegar mi mano justiciera!”

Son curiosos los recuerdos que me vienen a la mente en esta hora amarga. Cuando falleció Lina Ruz. la madre de Fidel Castro, yo era el jefe de la Defensa Aérea en la región Oriental de Cuba, y la mayoría de los familiares de Doña Lina, incluyendo a Fidel y a Raúl, llegaron por la Base Área de Holguín para asistir a sus funerales. En dicha base bajo mi mando tuve que recibirlos en la escalerilla de sus respectivos aviones ejecutivos, los Ilushin-14 CUT-824 y CUT-825. Ya desde tan temprana fecha ambos líderes habían decidido viajar siempre separados, temiendo que un tiranicidio descabezara por completo al régimen que habían implantado.

El jefe del Ejercito Oriental en aquella época, el Comandante Reineiro Jiménez, nos pidió a los jefes de las principales unidades que asistiéramos también a los funerales para ofrecer nuestras condolencias. Por una de esas casualidades de la vida me encontré próximo a Raúl, y, aunque imperceptible para mí, Fidel se percató de que a su hermano Raúl se le habían aguado los ojos. El Comandante en Jefe no podía dar cabida a las reacciones emocionales que experimentan los seres humanos comunes y corrientes, así que sin medir sus palabras, ni considerar la presencia de los que estábamos a su alrededor, lo fustigó de inmediato sin piedad: "Raúl, ¿porque lloras por esa....?" Mis dedos se resisten a escribir reproduciendo semejante frase.

¿En qué podía afectar a una Revolución o la autoridad de sus dirigentes exteriorizar los sentimientos humanos en un momento como ése? ¿Mellar la imagen del tipo duro? O es que este señor piensa que el sufrimiento y las lágrimas son exclusivos del sexo femenino en nuestra especie.

Aquel episodio se me quedó grabado por mucho tiempo. Cuando ocurrió, pensé que en aquellos momentos difíciles del proceso cubano su máximo dirigente tenía que forjar el espíritu de los encargados de defenderlo. Sin embargo el tiempo, ese juez tan severo, se encargó de demostrar otra cosa más compleja y perversa.

Cuando la madre de Fidel Castro murió, como queda dicho, el azar me colocó en la situación de rendirle honores, algo que no lamenta ninguna persona honorable. Cuando murió la mía, Castro se encargó de vejar sus restos, y, de paso, mi familia descubrió que había ordenado hacer lo mismo con mis demás antepasados. Algún día yo o mis hijos podremos darles sepultura y un último adiós. Algún día Fidel Castro también morirá y, por su infinita vileza, los cubanos maldecirán su nombre eternamente.

Julio 28, 2005

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Fidel Castro 1926-1956

 Nota del Bloguista

Según testimonio de Rafael Tamayo, ex combatiente del Ejército Rebelde y muy amigo de Ramón Castro Ruz desde que eran jóven, Ángel Castro era zanjador y con la complicidad del administrador del central se roban insumos y herramientas del central y con ellos abren en Guaro 5 una ferreteria para beneficios de ambos; posteriormente Ángel Castro traiciona a esa persona y se muda para otra localidad donde abre otra ferretería. Ángel Castro nuevamente en complicidad con el administrador de ese otro central azucarero y con el azúcar sobrante incrementa su fortuna. Las tierras de Ángel Castro no eran de su propiedad, sino arrendadas y no a la United Fruit Company sino a otra compañía americana. En su hacienda pagaba con vales que solamente eran válidos en su bodega pese a que la ley Arteaga de principios del siglo XX exigía que los dueños le pagara en moneda a sus empleados. Muchos haitianos entrados ilegalmente a Cuba desaparecieron en esa hacienda de Ángel Castro: algunas personas dicen que eran asesinados para no pagarles.


Rafael Tamayo narra historia delincuencial del padre de Fidel Castro

Parte 1



Parte 2


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 Publicado el 15 de septiembre de 2010

Tomado de http://www.angelfire.com


Ángel, el prolífico padre de Fidel de Castro, nació en Lancara en Lugo-Galicia, en España. Lancara esta al norte de Monferro de Castro en la carretera de Sarría a Lugo. En 1334, el señor de Lugo, el Conde de Lemos, de la familia “de Castro”, fue de esos leales a Pedro el Cruel y a la borrasca política que apoyaba a los Lancaster y a los Ingleses que lideraba Juan de Gaunt. El Conde de Lemos tenía como tesorero a Samuel Bueno y su hermano Cagabeni famosos financiadores de terroristas en esta área. Ángel María de Castro Argiz era Católico por su padre. Por su madre, Antonia Argiz Fernández y por su abuela Dominga Fernández, Ángel era de una familia de alcurnia española.

( Ángel Castro a caballo en la hacienda de Birán; ya en esa época tenía la hernia cuyo ¨estrangulamiento¨ lo llevó a la muerte en 1956 foto y comentario agregados por el bloguista de Baracutey Cubano )

Ángel María de Castro, el padre de Fidel, sirvió en el ejército español a las órdenes del despiadado chuete Weyler. Cuando la guerra americana-hispana terminó, lo retiraron a España, pero Ángel prefirió retornar a Cuba, en diciembre de 1899. El deambuló por La Habana y Camajuaní hasta llegar a la Central Preston donde tenía parientes, los Argiz, que estaban encargados en contratar cortadores de caña, en 1905. Ángel abrió un mercado de víveres y una fonda en Guaro en 1906. Allí se cazó, en 1911, con María Argote-Reyes una católica con la que tuvo a Pedro y Lidia. Su suegro el coyote Argote trabajaba para la United Fruit reclutando y contratando cortadores de cañas legales e ilegales. Ángel no renunció a su ciudadanía española hasta 1941. Ángel María se hizo millonario al amparo de la United Fruit en Banes. Su latifundio Manacas de 26.000 acres en el río Nipe hubiera valido hoy $40 millones. A Ángel como a todos los empleados de la United Fruit se le imputaba el tráfico ilícito de inmigrantes. Él no hizo su capital ganando la lotería ni moviendo las cercas para deslindar un aumento a sus terrenos, como dice la cartilla escolar de algunos historiadores que no quieren elucidar la verdad. En los municipios de Cuba había minuciosos catastros donde los linderos de las 172.000 fincas estaban bien detallados. (480)

Mayarí y Banes, municipios adyacentes en la Bahía de Nipe, fueron esos donde la United Fruit controlaba la política. Nipe, en el distrito de aduanas de Antilla que incluía las costas de Banes era el único tramo de costa recóndito por donde entraban a Cuba los ilegales. 845.000 negros entraron para cortar caña, de 1903 a 1944, la mitad de ellos ilegales. En los años de república en Cuba los banqueros trajeron más que los que vinieron como esclavos, de 1517 a 1880. Ángel y los Argote eran socios del cónsul suplente de Haití en Santiago, Hilbert. Los cortadores legales e ilegales se transportaban por ferrocarril. Ángel que fue el mayor coordinador de reclutamiento de cortadores para la United Fruit y otras empresas del área. Ángel tenía su tren con vagones privados y la línea férrea conectaba al central Preston con los barracones de sus tierras yermas en Sabanillas. Ángel tenía espacio de barracones y bohíos para 6.000 cortadores en Manacas. La finca Manacas, de 22 caballerías o 730 acres al comenzar, en 1915, podría tener un valor de $650.000 con 65 caballerías o 2157 acres en 1920. En 1958 ya Manacas tenía 10,000 caballerías. Una caballería es 13,43 hectáreas o 33,19 acres. Manacas tenía caña, ganado, naranjales, bosque de maderas finas, una casa de dos pisos, los barracones de cortadores y un mercado de víveres. Manacas era tan grande que esta demarcada en mapas de escala 1/160.000. Vea las fotos al final del libro. Los ingresos de Ángel en la década de los años veinte eran entre 100 y $200.000 al año.



( Dominga González Ramos, abuela de los Castro Rus; realmente el lugar es Las Catalinas, cerca del pueblo de Isabel Rubio y del r'io Cuyaguateje<>

Los fervientes simpatizantes de Castro han oscurecido los datos biográficos de Fidel con un esnobismos-de-ceja-baja para darle un atractivo popular y para enternecer a sus partidarios. Ángel era una figura cardinal en la política liberal del municipio. Él fundó la escuela del área y controlaba los negocios de los pueblos adyacentes. En su casa el párvulo Fidel aprendió a manejar automóviles de lujo desde una temprana edad.

A Fidel le dieron su nombre por Fidel Pino-Santos un ostentoso político liberal y maestro de logia francmasón cuyos servicios a la United Fruit y la Warner Sugar Company en la venta de azúcar de bibijagua lo llevaron a la cumbre del poder en Cuba. Azúcar de bibijagua se le llamaba a aquella que se vendía ilegalmente fuera de las cuotas asignadas por el gobierno o el cártel del azúcar. Entre los parientes de Pino-Santos hubo algún que otro simpatizante y también miembro del Partido Comunista. La finca de Ángel estaba atravesada por el río Birán y un ferrocarril y era circundante al camino real de Mayarí a Santiago.


Cuando el sociópata anti cristiano Stalin ordenaba reclutar en un país donde se habla el castellano instruía a sus agentes para que contactaran a sus correligionarios judíos primero, por sus fuertes prejuicios contra todo lo español. Fidel poseía esos resabios propios de los comunistas cuando viven en una crematística que ellos no controlan. Los agentes soviéticos reclutaron a Castro, en 1943, con otros jóvenes cubano-judíos, como Abelardo Adams, Alicia Martínez Hoya, conocida luego como Alonso y Mas-Martín. Castro solo tenía 17 años y asistía a la secundaria católica de Belén. El periódico comunista Hoy para darle alguna fama publicó comentarios y críticas aterciopeladas del debate que tuvo, el 23 de marzo de 1945. Fidel amaba frenéticamente a los comunistas desde que tuvo la intuición de que el comunismo era una bandera anticristiana. (484)

Los cúrsiles niños ricos y candileteros de la Universidad de La Habana, cuando sus padres pagaban a los profesores, obtenían sus calificaciones así no asistieran a clases. Fidel invitaba a sus profesores a comer al lujoso restaurante La Zaragozana. Ángel mandó a Fidel a matricularse en la Universidad de la Habana para estudiar leyes. Ángel le compró a su hijo las notas, un automóvil y le alquiló un apartamento en el suntuoso vecindario del Vedado, donde sus hermanas hacían sociedad. Él vivió en la Avenida de los Presidente y se vestía con lo mejores trajes de seda. Después se mudó a un “penthouse” con vista al mar, también en el Vedado. Allí era donde se desenvolvía entre los intolerantes comunistas. Él egoístamente chupaba de su padre una mensualidad semejante al salario de un ingeniero en la Florida, más de $5.400 al año. En su primer año en la universidad, el organizó su propia comitiva llamada manicato, el nombre que usó el comunista Mella para sus actividades en la misma universidad.

La Universidad de La Habana era un lugar surrealista desde que el KOMINTERN desde Nueva York organizó la primera asociación estudiantil liderada por Mella, en 1921. Estos estudiantes además de estudiar se creían que eran una fuerza política en la sociedad. Los estudiantes que ansiaba trabajar en el gobierno, especialmente aquellos de la escuela de leyes, tenían que hacer servicios a los políticos durante su estancia en la universidad. Cada partido político tenía una tropa de choque para captar a los abogaditos y para poner a prueba a los estudiantes.

Castro fue eficazmente captado por el agente de Grau, Frank Pérez, desde su primer año. Fidel por órdenes de los agentes de Grau también se unió a la UIR, una agrupación antifascista y anticatólica. No olvidemos que Grau apoyó y se asoció con los comunistas en los años de la década de 1930. He was supposed to monitor and act as a provoking agent among the members of UIR. Fidel dio su primer discurso en la universidad por la celebración del día de los estudiantes internacionales el 17 de noviembre de 1946. Esta festividad estaba dedicada a honrar la rebelión de los estudiantes de Praga contra los nazis el 17 de noviembre de 1939. El periódico de tendencias comunistas Avance Criollo le publicó su discurso en primera plana el 24 de noviembre de 1946. Ellos vivían una realidad aparte de los que los rodeaban y frecuentemente sus amigos no entendían porque hacían ciertas cosas. Ellos vivían la realidad que solo disfrutaban aquellos escogidos que participaban en el gran intríngulis.

( Fidel Castro en Birán en 1947 )

La primera arenga pública de Castro, recogida por la prensa no comunista, fue el día 27 de noviembre de 1946. En esta alocución el incitó airadamente a las masas enaltecidas al desacato a la intolerancia y a que violaran la ley, la clásica combatividad revolucionaria del protestantismo. Grau invitó a los protagonistas de la airada protesta a visitarlo. Castro, el socarrón agente provocador del gobierno, aguerrido irrumpió en palacio despotricando con altanería sobre la lucha de clases. A uno que le acompañaba, gallardo le musitó porque no tiramos a Grau abajo por el balcón. Esta osadía y prepotencia era porque él era agente provocador de Grau.

Los amigos personales de Castro tenían una inclinación comunista. En esta caterva de afectos estaban el “gay” Alfredo Guevara, Baudilio Castellano, el menesteroso Flavio Bravo, Alfredo Esquivel, Walterio Carbonell, el impertinente Fuentes y Lionel Soto como atestigua el exilado Orlando Amador que estudió con Castro. Fidel así como muchos comunistas asistieron a la fundación del partido ortodoxo, en 1947. (485)

Castro participó en la provocación que Grau hizo con bigardía al MSR, una expedición para invadir a la República Dominicana, en 1947. En este incidente, llamado Cayo Confite, él sirvió como un agente de control al servicio de Grau de los más de 1000 hombres allí endilgados por el socialista rumboso Masferrer. En este artificio de cayo Confite, el siniestro capitán de los barcos Fantasma y Aurora, Pichirilo Mejía, le permitió a Castro escabullirse del barco antes de llegar al muelle para no fuera procesado por la justicia ni despertara sospechas de ser un agente del gobierno. El capitán Mejía que también fue capitán del Granma en el desembarco de 1956, le dio una balsa preparada con anticipación para que llegara a un cayo. Después en tierra firme lo ayudó un amigo de la familia, José González Zaldívar. (486)

Una de las funciones de la gestión presidencial de Grau era crear gangsterismo para justificar regímenes más dictatoriales. Mientras estuvo en la universidad Castro sufrió de paranoia y se desempeño como espía para el gobierno de Grau en varios tiroteos y reyertas que el incitó. Al servicio de Grau, Castro denunció a los gatilleros que llevaron a cabo la matanza de Manolo Castro-Campo. Manolo Castro simpatizaba con los comunista y se decía había matado al profesor Fernández-Fiallo un líder anticomunista. Manolo Castro estaba en una conjura para hacer de Fidel su sucesor. Castro instigó el atentado contra el afable bedel Leonel Gómez y el asesinato del oficial de la policía Fernández-Caral. El también actuó como agente provocador en atentados contra varios estudiantes. En el atentado a Leonel Gómez “se le escapó” un tiro de una pistola que empuñaba, hiriendo “fortuitamente” al estudiante Fernando Freyre de Andrade que no le caía bien. Él visitó al estudiante en el hospital para irónicamente disculparse por el “accidente.” (487)

El presidente Grau en el mes de octubre de 1947 hizo un seudo evento con la campana de la libertad en custodia del Pro-comunista municipio de Manzanillo. El Centro de Veteranos de esta ciudad supuestamente le negó la campana al presidente comunista Grau. Los veteranos en noviembre, como señalando que los estalinistas jóvenes eran la libertad, le otorgaron la campana a Castro, Alfredo Guevara y al ñame de Fuentes. En una gran bufonada dieron su demostración con la campana antes de que esta desapareciera y llegara a manos del presidente. Luego fue devuelta a su lugar de origen.

Bogotá, en Colombia, fue la ciudad anfitrión sede de la octava conferencia de presidentes ibero americanos, donde establecieron la Organización de Estados Americanos o OEA, en 1948. Los peronistas concibieron la idea de organizar una conferencia simultánea de líderes del estudiantado en Bogotá. Por otro lado, la liga comunista antiimperialista tenía como objetivo crear violencia en esta reunión. La violencia trajo la represión, dirigida por el futuro dictador Rojas Pinillas. Al mismo tiempo esta violencia trajo el establecimiento de una dictadura conservadora en Colombia, dirigida por el dictador Laureano Gómez. Este dictador a su vez dio jugosas concesiones petroleras a las compañías internacionales y a Rockefeller. (488)

Mario Lazo, primo de Márquez-Sterling, estuvo implicado en el reclutamiento de Castro en estas correrías. Lazo-Cubas era uno de los bufetes de abogados ilusionistas que contrataban la embajada americana y la compañía de petróleo Standard Oil en Cuba. El autor se entrevistó con Mario Lazo en su palacio del estado de Nueva York cuando Lazo estaba finalizando su libro “Daga en el Corazón”. Castro para esta acción recibió entrenamiento de Francés Demon, agente del KOMINTERN, en el mes de febrero de 1948. Castro empezó a entrenarse en la embajada soviética como ya han reconocido los rusos. El plan zigzagueante estaba dirigido por Gomer Bashirov. La tenebrosa Frances Demon fue tesorera de los Jóvenes Democráticos en la Casa Cultural soviética de La Habana. Castro frecuentaba la Casa Cultural en la calle Carlos III donde compraba libros marxistas como lo atestigua uno que lo conoció José Ignacio Rasco, hoy exiliado. Castro voló a Venezuela el 20 de marzo y a Bogotá el día 1 de abril con un boleto que le pagaron los peronistas que lo reclutaron. De esta manera él fue con la asolapada de ser agente de Perón. (489)

Los comunistas cubanos tenían una cita con el candidato presidencial liberal Jorge Gaitán para fijarlo en un lugar y en un momento dado para que otro agente lo asesinara. Ellos lo mataron cerca de la audiencia donde estaba trabajando en un caso judicial a una hora rutinaria a poco tiempo de reunirse con los cubanos. Un francmasón iluminado llamado Roa fulminó al indispensable Gaitán. Hay despachos de la embajada americana en la Habana reportando que los comunistas cubanos desechaban a Gaitán. El asesinato, el día 9 de abril, trajo desórdenes y más de 1.400 muertos. Castro desgañitado estuvo activo en incitar a los transeúntes a que mataran, robaran y violaran monjas. Este fue un vaticinio de lo que iba a ser como líder comunista. El diplomático cubano en Washington, DC Guillermo Belt, convenientemente presente en Bogotá, tuvo la fineza de proporcionar un avión comercial cubano para que Castro y los comunistas escaparan a Cuba. Cuando la policía registró su cuarto en el hotel encontraron pruebas irrecusables de que Castro trabajaba para los comunistas.

Entre los agentes de los EUA en Bogotá estaban Wieland y el soberbio Robottom. Wieland era el periodista envuelto con Welles en los disturbios contra Machado. El truhán Montenegro-Wieland era por su madre descendiente de José A Wieland nacido en Limonares, Cuba, nieto de Voltaire. Uno de los egerios ministros cubanos en Bogotá era Carlos Tabernilla-Dolz, que ejerció la Secretaria de Estado, hermano de Francisco que fue Jefe del Estado Mayor con Batista. (490)

Cuándo el socarrón Castro aceptó la oferta para conducir a Cuba al comunismo en 1948, él hasta tuvo que trocar su vida personal. Esta oferta se la hizo el comunista Fabio Grobart que estaba a las órdenes del Buró del Caribe de Nueva York que dirigía el general ruso Pavel Soudoplatov. Este último general también estuvo envuelto en pasar los secretos de la bomba atómica a Rusia. Durante el embate mundial de 1939 ellos no solo iniciaron el cambalache de territorios, el psicópata Stalin requirió ayuda simbiótica para transferir estos territorios.

Como parte de la asolapada transferencia, Castro para su protección personal tuvo que casarse y fingir amor por una persona de alta sociedad así como hacían todos los otros trepadores sociales. Díaz-Balart el padre de la novia era el alcalde de Banes, abogado de Batista, un letrado de la compañía United Fruit y abogado de la comunidad judía en esa municipalidad. Las distinguidas crónicas sociales de Santiago cubrieron la boda, el 11 de octubre de 1949. Ángel Castro le cedió a su hijo una fortuna, parte de la cual desperdició en una luna de miel en Nueva York. Cuando regresó los agentes del BAGA de Grau le dejaron entrar sin pagar aduana un Lincoln que compró en EUA. El ambivalente recién casado fue a vivir en el Vedado y se afilió al Club Comodoro, un exclusivo club social de Miramar. Una vez en la cárcel, Castro ya no necesitaba la alta sociedad. Él utilizó la vieja triquimaña de simular que había mandado por equivocación una misiva de su amante la inolvidable Natty Revuelta-Clews de Fernández, a Myrta Díaz-Balart. Después de esta falacia esta última le presentó el divorcio en 1955. (491)

Los conspiradores primero tuvieron que vanagloriar a Castro como una figura política de lustro. Él discursó en la FEU honrando a Julio Mella, el 6 de julio de 1947. El organizó una manifestación para conmemorar la muerte del líder comunista Jesús Menéndez, el 13 de febrero de 1948. Él llegó a ser un activista en el partido ortodoxo, en el mes de mayo de 1948. Ellos proyectaron su imagen con una serie de seudo-eventos. Unos marineros americanos, en el mes de marzo de 1949, se montaron encima de la estatua de Martí y comenzaron a ridiculizarla. Misteriosamente los fotógrafos del periódico comunista Hoy estaban presentes para sacarle fotografías. El periódico comunista Hoy creó un incidente exaltando a Castro que fue el líder adamante que exigió reparaciones por parte del diplomático de los EUA. Después de alguna publicidad, el diplomático se disculpó y presentó flores en la estatua. Castro que sufría de hiperestesia de vanidad estaba parado en guardia con otros granujas cuando el embajador hizo su acto de presencia. Los periódicos comunistas Hoy y Avance publicaron las fotografías del incidente. (492)

Castro con un inofensivo periodista llamado Fuentes, el que desestimaba, comenzó a dar berrinches y monólogos por radio una vez a la semana, en 1948. El congresista Juan Amador-Rodríguez era dueño de la estación radio Coco desde donde los transmitían. El evasivo Castro sirvió de agente provocador para incitar a del Pino, Oramas, Franganillo y Celestrín a participar en una tentativa que la UIR tuvo contra la vida de Masferrer, el día 17 de septiembre de 1949. Prío tuvo que despedir a varios oficiales de la policía para proteger a los miembros de la UIR y a Castro en este incidente. El juez Hevia desdeñó las acusaciones contra Castro. La eliminación de Fuentes por Masferrer y los tiroteos que sucedieron hicieron famoso a Fidel como un personaje bizarro.

Otra vez para engrandecer su imagen Castro estuvo involucrado con la apelación marxista de paz de Estocolmo, en el mes de septiembre de 1950, cuando la guerra campal en Corea. Castro hizo una campaña pacifista en esta ocasión. Los batistianos Díaz-Tamayo y Ugalde- Carrillo también se opusieron a colaborar con la defensa de Sur Corea.

Después que Castro se graduó de la escuela de leyes abjuró a participar en las actividades de la UIR cuando Grau dejó de ser presidente y se concentró en ensalzar su imagen de político radical. Él practicó la abogacía en dos ocasiones uniéndose al siniestro y recóndito bufete de leyes Aspiago, Castro y Resende. Los ortodoxos lo escogieron delegado a la asamblea nacional, en 1951. También comenzó una campaña como candidato para representar a un distrito de La Habana. Él tuvo el respaldo del partido ortodoxo. Él obtuvo dinero de su padre para hacer los envíos de correos de la campaña.

Raúl Castro, el hermano de Fidel, y la engreída Nilsa Espín Guillois fueron a representar a los estudiantes cubanos en una conferencia internacional de juventudes comunistas en Praha y una gira por Europa Comunista y Vienna, en 1953. Raúl luego se esposó con Vilma Espín la también comunista hermana de Nilsa y concibieron a su hija Esther la fanática comunista defensora de las lesbianas y los “gays”. Allí Raúl recibió las primicias sobre como iban a establecer a su hermano como líder de una Cuba comunista.

A Batista se le llama simbiota de Castro porque el único intríngulis de su golpe de estado era ayudar a la mafia comunista a llegar a la cumbre. Castro junto con Batista, de 1948 a 1950, concertó todos los pequeños detalles de la transferencia simbiótica. No fue cosa de que Castro llegara al poder como consecuencia de la deshonra de Batista de romper el proceso constitucional. Sin la ayuda de Batista, desde comandancia, los comunistas no hubieran podido tomar un solo cuartel.

La ruin simbiosis de Castro comenzó con el asalto a la guarnición del regimiento Moncada, el día 26 de julio de 1953. Como expusimos anteriormente, su permanencia en la cárcel fue corta y con todas las comodidades, suculentas comidas y lujos excepcionales.

Castro sin cesar recibió ayuda de los comunistas cuando llegó a Méjico. En México Castro frecuentaba el tenebroso Instituto Mejicano Soviético. Los veteranos de las brigadas rojas de la guerra civil española entrenaron a sus agentes en Méjico. El israelí-francés y afiliado del partido comunista, Jean Contente, entrenó al poltrón Ernesto Guevara en Costa Rica. (494)

Castro mantenía contactos con su simbiota Batista a través de los exaltados comunistas lumpen que merodeaban por el país Azteca para estos menesteres, en especial Teresa Casuso. Casuso era la viuda de Torriente, el mártir de la brigada roja en la guerra civil española. Casuso se exiló en EUA, el 15 de octubre de 1960, alegando que no estaba de acuerdo con Castro porque convirtió a Cuba en un estado policiaco. Ella escribió uno de esos libros apologéticos que brillan por sus omisiones. En el Distrito Federal de Méjico también se encontraban los comunistas Peña, Lionel Soto, Raúl Roa y Blas Roca, que vivía en casa del ya chiflado Morales del Castillo, Pedregal. Las autoridades mejicanas detuvieron a Castro varias veces porque el partido comunista no era el único partido de Méjico. En su defensa Castro publicó su declaración sardónica diciendo que él no era comunista, que el único comunista en Cuba era Batista. Castro en su desenfreno intolerante hasta ejecutó y echó a una fosa maura en México a algunos de sus hombres contra los cuales se ensañó. La prensa mejicana abiertamente los acusó de ser terroristas comunistas. El imperturbable comunista Lázaro de Cárdenas y los ufanos lacayos de los banqueros de Londres los protegieron. Cárdenas también les obtuvo armas sofisticadas y fincas para entrenarse. Los comunistas en Méjico le alquilaban fincas con residencias por 8 pesos mejicanos al mes. Castro tuvo 15 casas de seguridad y 6 fincas en diferentes partes de Méjico. (495)

Los generosos contribuyentes que sin inhibiciones abrazaron la causa de Castro incluyen esos que sirvieron para estas transferencias: Vilaboy, socio de Batista en la Aerolínea Cubana, con $5.000, Subirama con $15.000, los clubes del 26 de julio con $25.000, Pepín Bosch con $50.000, Prío con $100.000, Falla con $100.000, Julio Lobo con $100.000, el National Bank con $200.000 e Ignacio Mendoza con $200.000. Falla y Mendoza sirvieron para transferir fondos de grandes intereses de Nueva York a Castro. Mendoza también le sirvió de abogado. (496)




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