jueves, agosto 31, 2006

EL ÁGUILA HERIDA, LA VÍBORA Y LA PALOMA MENSAJERA

EL ÁGUILA HERIDA, LA VÍBORA Y LA PALOMA MENSAJERA



Por Arnoldo Águila

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Los escritores, como todos los seres humanos —posean o no una dimensión pública—, no presentan en todas sus facetas el mismo grado de iluminación, de tal forma que si en la que se admira brilla el diamante prístino, en otra muy bien se puede encontrar el originario y tosco carbón, cuando no una alcantarilla tenebrosa y traicionera.

Es admirable un escritor como Émile Zola, que escribe con pluma de águila y tinta eterna del decoro —más intenso mientras más ausente en quienes le circundan—, y es muy deprimente encontrar escritores con pluma de paloma, que a veces no sólo se postran ante el ofidio que los hipnotiza, sino que incluso le ayudan a difundir el veneno.

Esta metáfora brota del surtidor de Martí cuando en una estrofa de los versos sencillos dice:

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.

Émile Zola es un águila que nació en París el 2 de abril de 1840, padre del naturalismo, que no arrulló como paloma a la sociedad que lo rodeaba, sino que la estremeció lanzándole La Tierra al rostro vetusto, mostrando en crudas descripciones la realidad desnuda.

Pero como águila fue herido por el caso Dreyfus en 1898, y ante la injusticia que altos oficiales del ejército querían cometer, Zola publicó en el diario "L'Aurore" su famoso "Yo acuso" (Carta al Presidente de la República), lo que produjo un giro inesperado en el proceso de revisión. Como consecuencia de su denuncia tuvo que exiliarse en Londres. A su regreso, publicó en "La Vérité en Marche" artículos sobre el caso. El 29 de septiembre de 1902, murió en su casa asfixiado, probablemente asesinado, pero a resultas de su lucha en contra de la víbora, Alfred Dreyfus fue rehabilitado en 1906.

Sin dudas, Zola es un águila herida que vuela en el azul sereno.

Una víbora del veneno que morirá en su guarida más temprano que tarde es el tirano Fidel Castro.

Fidel Castro se aprovechó del surgimiento de una dictadura incruenta de sólo un año y pico de duración para protagonizar un acto violento en contra de la misma, el ataque al Cuartel Moncada, y después de pasar tan sólo 14 meses en prisión fue indultado por el dictador Fulgencio Batista. Poco más tarde se alzó bajo las banderas de restaurar la democracia y la Constitución, lo que le atrajo las simpatías de todo el pueblo, aunque su intención real, que ocultó hasta después de tener el poder asegurado, era instaurar el comunismo, como luego él mismo lo reconoció públicamente en un discurso el 2 de diciembre de 1961: "¿Creo en el marxismo? Creo absolutamente en el marxismo. ¿Creía el primero de enero? Creía el primero de enero. ¿Creía el 26 de julio? Creía el 26 de julio". Es decir, que desde el ataque al cuartel Moncada era comunista y lo ocultó hasta dos años después del triunfo.

Siempre les miente a todos, si le conviene.

Muchos de los que murieron en la lucha, murieron engañados creyendo que morían por el restablecimiento de la democracia y de la Constitución.

Pedirle a un ser humano que ofrezca su vida misma por un objetivo y que eso sea una mentira, es el mayor engaño que se puede hacer —es sencillamente criminal y es un modo despiadado y brutal de usar a los demás para fines personales ocultos.

Y ese desprecio por la vida de los demás lo ha repetido incesantemente la Víbora, al fusilar a todo el que se le oponía, al enviar desde el poder a cubanos a morir en Angola, en Etiopía, en Argelia, en Nicaragua, en toda Centroamérica, etc., en una nueva edición caribeña de Napoleón.

Y sin embargo, otro escritor, de especie muy distinta de la de Émile Zola, es capaz de obviar el fondo del asunto y de destacar lo accesorio cuando dice de Fidel en un artículo "Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados".

Es decir, lo importante para esta paloma mensajera es destacar la floritura cuentista del tirano, no el hecho de qué hacían los cubanos y para qué serviría la muerte de tantos de ellos en tierras extrañas por el placer napoleónico de un gobernante.

He aquí los ditirambos que le endilga al tirano en ese artículo "Su devoción por la palabra. Su poder de seducción", "Paciencia invencible. Disciplina férrea", "Escribe bien y le gusta hacerlo", "Es el antidogmático por excelencia", y luego de unas cuantas lindezas por el estilo lo concentra todo en este panegírico "Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal".

Estas lisonjas provienen del artículo "El Fidel Castro que yo conozco" y la paloma mensajera de la víbora es Gabriel García Márquez.

Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1928 en Aracataca, Colombia. En 1948 se trasladó a Cartagena e inició su actividad periodística en el diario "El Universal", que continuó en Barranquilla en "El Heraldo". En 1955 viajó a Ginebra como corresponsal de "El Espectador". Se estableció en Italia y recorrió Alemania Oriental, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Viajó a La Habana y en 1959 se instaló en Colombia como corresponsal de "Prensa Latina", la agencia de noticias creada por el gobierno castrista. Después de radicarse en 1979 en México escribió la novela que lo haría famoso en el mundo entero, "Cien Años de Soledad", y que luego le ayudaría a obtener el Premio Nobel de Literatura.

Jamás le ha hecho muecas de disgusto al régimen comunista cubano, incluso en el artículo de marras llega a decir "José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista". García Márquez no se toma el trabajo de intentar probar esta afirmación, ni ninguna de las otras. Pero baste decir que el régimen comunista cubano sigue la estructura desarrollada por Stalin en la URSS, nunca siguió la senda de Tito en lo económico, ni siguió la senda política falsamente pluralista de la Alemania Oriental, ni intentó el rumbo de Gorbachov, ni el modelo chino reciente, por lo que es una burda mentira decir que haya introducido el ideario martiano en el esquema estalinista cuando ni siquiera lo ha variado un ápice.

Lo que Fidel Castro sí ha hecho es utilizar a Martí para la propaganda, por ejemplo, como cuando dijo que Martí fue el autor intelectual del ataque al Cuartel Moncada, aprovechando que él no puede desmentirlo. Demagogia similar como cuando convirtió al principio cuarteles en escuelas, mera propaganda que luego traicionó según su costumbre, no sólo cuando creó milicias de todo tipo, incluso universitarias, cuando creó el Servicio Militar Obligatorio, que no existía en Cuba, sino también cuando militarizó, en determinado momento, las Escuelas Tecnológicas, y así convirtió toda la nación en un gigantesco campamento militar bajo su mando como Comandante en Jefe, lo que contradice de forma absoluta la famosa frase martiana de una carta dirigida al General Máximo Gómez, "No se funda un pueblo, general, como se manda un campamento".

Y por si fuera poco, en vez de crear una asignatura específicamente martiana, que hubiera sido lo consecuente con el llamado "autor intelectual", se enseña marxismo soviético, donde obviamente no está incorporado el ideario martiano en el "…torrente sanguíneo de una revolución marxista".

Mucha belleza formal en la paloma mensajera que acurruca al lector con sus arrullos, pero ningún vuelo lúcido en el azul sereno, ni herida ante el dolor ajeno de todo un pueblo —mucha disposición servil para difundir el silabeo hipnótico de la lengua bífida.

Copyright © Arnoldo Águila
13 de Agosto de 2006

Nota: Puede reproducirse en la Internet este artículo sin alterar nada, hasta esta nota inclusive.


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