miércoles, septiembre 30, 2009

El asilo, la constitución y la democracia

El asilo, la constitución y la democracia




Por Comandante Huber Matos


Cuando en la lucha contra la dictadura de Batista pude salvar mi vida en una embajada latinoamericana en La Habana, entendí la importancia de la solidaridad democrática, consagrada en este caso en el derecho de asilo a los perseguidos por una dictadura.

Habíamos sido los cubanos víctimas de un golpe de estado, tres meses antes de las elecciones. Aquel pedazo de tierra costarricense en suelo habanero, fue el refugio temporal de la que desde entonces se convertiría en la patria adoptiva de mi familia: la bella y democrática Costa Rica.

Jamás se nos ocurrió a los protegidos en aquella embajada, utilizar la sede tica como tribuna de denuncia contra la dictadura. Habría sido una provocación innecesaria, una falta de respeto a los amables y solidarios costarricenses. Habríamos cerrado la puerta del asilo político, que había salvado ya tantas vidas cubanas y luego continuaría protegiendo a muchos de aquella sanguinaria tiranía.

Vivimos nuevas y preocupantes realidades: Manuel Zelaya ingresó a Honduras, no a refugiarse en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, sino a usarla como una trinchera inexpugnable. Desde allí arenga a sus partidarios a tirarse a las calles a protestar, con el evidente propósito de provocar la violencia.

Simultáneamente el gobierno brasileño solicitó que la seguridad de su sede en Honduras fuese considerada en el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, el presidente Lula aclara desafiante que Zelaya se quedará en su embajada el tiempo que sea necesario. ¿Es muestra del compromiso militante de Lula con la democracia Latinoamericana? Si es así, esperamos que retire cuanto antes su embajador en La Habana, hasta que en nuestro país se celebren elecciones democráticas.

Si algo similar hubiéramos hecho en la embajada de Costa Rica en La Habana, con o sin el apoyo del presidente José Figueres, los esbirros batistianos hubieran asaltado la sede costarricense y asesinado a todos los allí refugiados. Con suerte el embajador tico hubiera sido arrastrado al aeropuerto y embarcado en el primer avión a cualquier parte.

Este “subversivo” uso de una sede diplomática es parte de un problema más grave. La dirigencia política Latinoamericana parece haber confundido la necesidad de afianzar la legitimidad democrática en Honduras con la restitución de Manuel Zelaya, aunque con esta condición, tengan los hondureños que violar su propia constitución y en consecuencia deslegitimar la práctica democrática.

Quien violó la Constitución hondureña fue su propio presidente, Manuel Zelaya. No solo la violó repetidamente, sino que irrespetó a las autoridades judiciales encargadas de que su espíritu y su letra se respetaran. Varias veces se le comunicó oficialmente al presidente de sus graves e insistentes faltas. Más que terquedad era evidente que quería provocar un abrupto y espectacular desenlace. Lo logró con una orden legal de arresto y luego en un escenario internacional completamente favorable.

Su deportación a Costa Rica, irrespetando su derecho al debido proceso no se puede defender. Ningún ciudadano en una democracia puede ser privado de tal procedimiento legal. Ni el acusado de robo, el de asesinato o el de violador constitucional.

Un golpe de estado no debe quedar impune en ninguna parte del mundo: ni los que nacen en los cuarteles, ni aquellos que desde el poder y en nombre de la democracia, se llevan a efecto con el siniestro fin de destruirla. Quienes todavía con dolor recordamos los crímenes y torturas de amigos y compañeros de lucha asesinados por una dictadura, sabemos que la única alternativa para los pueblos son los derechos consagrados en una constitución, protegidos por la independencia de poderes y por las instituciones democráticas.

Podría alegar la OEA y los presidentes latinoamericanos, la necesidad de que Manuel Zelaya, por haber sido destituido, tuviera derecho a un juicio y hasta negociar alguna forma de verificación del proceso judicial. Pero ir más allá por la razón que sea, y acusar de golpe de estado militar lo que no fue así, e insistir en el regreso del verdadero golpista, deja fuera de transcendencia la verdadera y única solución a la crisis hondureña: las elecciones donde el pueblo decidirá constitucional y libremente, a quién quiere como presidente.
Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com
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Notas del Blogguista

1) Manuel Zelaya técnicamente ya no era Presidente de la República cuando inconstitucionalmente lo sacan, o él se va, de Honduras ante la alternativa de quedarse en Honduras preso o irse del país.

CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA DE HONDURAS, 1982
TITULO II: DE LA NACIONALIDAD Y CIUDADANIA
CAPITULO VI

DEL PODER EJECUTIVO

ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.

El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.



2)
Hubert Matos escribe:

¨Si algo similar hubiéramos hecho en la embajada de Costa Rica en La Habana, con o sin el apoyo del presidente José Figueres, los esbirros batistianos hubieran asaltado la sede costarricense y asesinado a todos los allí refugiados. Con suerte el embajador tico hubiera sido arrastrado al aeropuerto y embarcado en el primer avión a cualquier parte.¨

Con todo mi respeto al Comandante Hubert Matos, considero que exagera.

Muchos, pero muchos revolucionarios en la lucha contra Batista que habian cometido acciones violentas como asesinatos y colocar bombas en lugares públicos provocando heridas y muertes a civiles ajenos a la lucha, se refugiaron en sedes diplomáticas y solamente, que yo recuerde, solamente la de Haíti, el 29 de octubre de 1956, fue asaltada. Ese asalto tuvo como resultado la masacre de 10 revolucionarios y la posterior muerte, producto de las heridas recibidas, del entonces jefe de la Policía Nacional, Brigadier Rafael Salas Cañizares a manos del revolucionario Secundino Martínez “El Guajiro”, cuando ya este había sido herido por Salas Cañizares. Posteriormente la dictadura de Batista alegó que la Embajada de Haití había llamado de que habían hombres armados entre los asilados, lo cual estaba prohibido por las reglas del asilo político.La Embajada de Haití negó que había hecho esa llamada en una nota dada en una conferencia de prensa el día 30 que decía:“La Embajada de Haití protesta contra las alegaciones publicadas en la prensa según las cuales la Policía intervino por una llamada de nuestra Embajada.”. Por otra parte, y como un importante detalle ha tener en consideración, no había ningún personal de la Embajada en el edificio cuando se produjo el asalto que fue el lunes 29 a las 2 de la tarde.

Sobre esto diré, que en la madrugada del 28 de octubre se sumaron a los ya seis revolucionarios asilados en dicha sede diplomática, los revolucionarios Israel Escalona Ledesma, Alfredo Massip y Masiques, Gregorio García Boroundarena y Secundino Martínez Sánchez, estos dos últimos eran perseguidos por intentar asesinar al excomunista, periodista, paramilitar y Senador de la República Rolando Masferrer Rojas, acusado de cometer asesinatos contra los revolucionarios. En la medianoche del sábado 27 de octubre de 1956 se había asesinado por parte del Directorio Revolucionario en el Cabaret Montmatre al jefe del SIM Coronel Antonio Blanco Rico ( Rolando Cubelas fue uno de los ejecutores ), un militar más dedicado a la ¨dulce vida ¨ que a lo militar, pero perteneciente a una familia con importantes relaciones, que lo llevaron a ese alto cargo militar. La policía pensó erróneamente que en la Embajada de Haití estaba el comando que asesinó a Blanco Rico, el cual fue asesinado en el elevador al acudir a una llamada que decía falsamente que su hijo había tenido un grave accidente.

Por cierto, hay una versión de la muerte de Salas Cañizares que plantea que lo mató otro policía por encargo de un general del Ejército que recibió órdenes de Batista por problemas de dinero. El hecho que Salas Cañizares no murió inmediatamente (podía hablar) y de que las heridas recibidas fueron en el bajo vientre, ya que tenía un chaleco antibalas, así como de que fue herido caminando por un pasillo lateral y no por una escalera, prácticamente se desechan esa versión ; sin embargo, todos esos hechos están en compatibilidad con la versión que plantea que estando Secundino herido en el suelo, le disparó de abajo hacia arriba a Salas Cañizares.

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Comentarios dejado por Jorge A. Pomar de El Abicú Liberal

Jorge A. Pomar said...

Llevas razón, Pedro Pablo: en realidad, buena parte de los combatientes del llano y la montaña eran, o habían sido, gánsteres profesionales del bonche universitario.

"Por [el método de] sus obras" pudo haberlos reconocido Huber Matos, persona culta y del magisterio, antes de comulgar con ellos. Descontando el historial de Fidel, que el maestro debía saberse de memoria con solo leer la prensa de la época, examinemos dos botones de muestra:

(1) El del cuartel Moncada fue un asalto nocturno sin previa declaración de guerra y vestidos con uniformes del ejército durante una madrugada de carnaval. Para colmo, encabezado y perpetrado por jóvenes de clase media contra oficiales y soldados de origen obrero-campesino con "huecos en los calcetines", como dijo Passolini acerca de los policías apedreados por hijos de papá durante la revuelta estudiantil del y luego asesinados por terroristas burgueses de las Brigadas Rojas italianas y la germana Fracción del Ejército Rojo...

(2) A la planta baja del Palacio Presidencial, el comando dizque "estudiantil" (armado con granadas, bazookas y ametralladoras Thompson) accedió a bordo del camión de la lavandería.

Un asalto suicida con doble propósito, uno declarado y otro oculto: (1) "...ajusticiar al tirano en su guarida" (en nombre del mismo pueblo que días después colmaría explanada palaciega, Malecón y calles aledañas para desagraviar al Morituri a la zaga de las "clases vivas", que ya habían dado el ejemplo). (2) Con la caída del régimen, dejar a Fidel Castro --aquel "diablo" con quien José Antonio confesó haber pactado en México-- sin otra alternativa que apearse de las faldas del Turquino...

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Jorge A. Pomar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El asilo, la constitución y la democracia":

Pongo a un lado un largo etcétera de atrocidades por el estilo. Entre ellas, la famosa "noche de las cien bombas" (y petardos) hechos estallar a la buena de Dios en La Habana por clandestinos a las órdenes del "Curita"; la bomba colocada por dos mujeres del M-26-07 en el tanque del inodoro de un cine infantil; el trágico secuestro del avión de PANAM estrellado en aguas orientales; los atentados contra "chivatos" urbanos y ejecuciones sumarias de sospechosos en la Sierra Maestra y el Escambray; el "baño de sangre" del Ché en Santa Clara; y la sangrienta venganza a la hora del triunfo contra el ejército a lo largo de los nueve meses del 59 precedentes a la honrosa protesta-denuncia pacífica del jefe rebelde de Camagüey sobre la ya evidente deriva marxista de la Revolución Cubana...

Dicho sea de paso, antes de senador y "esbirro" batistiano, Mansferrer había combatido del lado republicano en la Guerra Civil española. De modo que, escarmentado, conocía el paño. De ahí la crueldad con que persiguió a nuestros actuales verdugos.

Otrosí, admiro y admiraré siempre la hidalguía de Huber Matos, sin duda el mejor de todos aquellos comandantes y autor de un libro clave para entender "Cómo llegó la noche". Pero no es menos cierto que, a sabiendas o no, eligió el bando erroneo, boicoteando él también con su belicosidad cualquier solución negociada. Al igual que su compadre Camilo Cienfuegos, cuando se percató del trágico error ya ambos habían sido puestos fuera de juego.

Peor aún, sus fuertes vínculos afectivos con el Máximo Líder, y sobre todo esa aureola heroica juvenil que aún reclama para sí junto con el título de "Comandante", le impidieron ser consecuente consigo mismo y hacer lo que a gusto habría hecho con dictador autoritario Fulgencio Batista: apretar el gatillo sin remordimientos contra el futuro secretario general del PCC en esta Isla totalitaria que lúcidamente fue uno de los primeros en ver venir...

Fazit: Por desgracia, esa visión maniquea de la lucha contra el Batistato, esa extemporánea glorificación del recurso a las armas --tan gratuita y contraproducente a la sazón como necesaria y descartada por los más justo cuando el gobierno no se cansa de sabotear el diálogo y la reconciliación nacional-- sería la matriz generadora de múltiples divisiones internas de la oposición que a día de hoy, más de medio siglo después de aquella fatídica alucinación colectiva del 59, siguen apuntalando la longevidad del castrismo...

Saludos,

Jorge A. Pomar

3 Comments:

At 11:30 a. m., Anonymous Jorge A. Pomar said...

Llevas razón, Pedro Pablo: en realidad, buena parte de los combatientes del llano y la montaña eran, o habían sido, gánsteres profesionales del bonche universitario.

"Por [el método de] sus obras" pudo haberlos reconocido Huber Matos, persona culta y del magisterio, antes de comulgar con ellos. Descontando el historial de Fidel, que el maestro debía saberse de memoria con solo leer la prensa de la época, examinemos dos botones de muestra:

(1) El del cuartel Moncada fue un asalto nocturno sin previa declaración de guerra y vestidos con uniformes del ejército durante una madrugada de carnaval. Para colmo, encabezado y perpetrado por jóvenes de clase media contra oficiales y soldados de origen obrero-campesino con "huecos en los calcetines", como dijo Passolini acerca de los policías apedreados por hijos de papá durante la revuelta estudiantil del y luego asesinados por terroristas burgueses de las Brigadas Rojas italianas y la germana Fracción del Ejército Rojo...

(2) A la planta baja del Palacio Presidencial, el comando dizque "estudiantil" (armado con granadas, bazookas y ametralladoras Thompson) accedió a bordo del camión de la lavandería.

Un asalto suicida con doble propósito, uno declarado y otro oculto: (1) "...ajusticiar al tirano en su guarida" (en nombre del mismo pueblo que días después colmaría explanada palaciega, Malecón y calles aledañas para desagraviar al Morituri a la zaga de las "clases vivas", que ya habían dado el ejemplo). (2) Con la caída del régimen, dejar a Fidel Castro --aquel "diablo" con quien José Antonio confesó haber pactado en México-- sin otra alternativa que apearse de las faldas del Turquino...

 
At 11:31 a. m., Anonymous Jorge A. Pomar said...

Pongo a un lado un largo etcétera de atrocidades por el estilo. Entre ellas, la famosa "noche de las cien bombas" (y petardos) hechos estallar a la buena de Dios en La Habana por clandestinos a las órdenes del "Curita"; la bomba colocada por dos mujeres del M-26-07 en el tanque del inodoro de un cine infantil; el trágico secuestro del avión de PANAM estrellado en aguas orientales; los atentados contra "chivatos" urbanos y ejecuciones sumarias de sospechosos en la Sierra Maestra y el Escambray; el "baño de sangre" del Ché en Santa Clara; y la sangrienta venganza a la hora del triunfo contra el ejército a lo largo de los nueve meses del 59 precedentes a la honrosa protesta-denuncia pacífica del jefe rebelde de Camagüey sobre la ya evidente deriva marxista de la Revolución Cubana...

Dicho sea de paso, antes de senador y "esbirro" batistiano, Mansferrer había combatido del lado republicano en la Guerra Civil española. De modo que, escarmentado, conocía el paño. De ahí la crueldad con que persiguió a nuestros actuales verdugos.

Otrosí, admiro y admiraré siempre la hidalguía de Huber Matos, sin duda el mejor de todos aquellos comandantes y autor de un libro clave para entender "Cómo llegó la noche". Pero no es menos cierto que, a sabiendas o no, eligió el bando erroneo, boicoteando él también con su belicosidad cualquier solución negociada. Al igual que su compadre Camilo Cienfuegos, cuando se percató del trágico error ya ambos habían sido puestos fuera de juego.

Peor aún, sus fuertes vínculos afectivos con el Máximo Líder, y sobre todo esa aureola heroica juvenil que aún reclama para sí junto con el título de "Comandante", le impidieron ser consecuente consigo mismo y hacer lo que a gusto habría hecho con dictador autoritario Fulgencio Batista: apretar el gatillo sin remordimientos contra el futuro secretario general del PCC en esta Isla totalitaria que lúcidamente fue uno de los primeros en ver venir...

Fazit: Por desgracia, esa visión maniquea de la lucha contra el Batistato, esa extemporánea glorificación del recurso a las armas --tan gratuita y contraproducente a la sazón como necesaria y descartada por los más justo cuando el gobierno no se cansa de sabotear el diálogo y la reconciliación nacional-- sería la matriz generadora de múltiples divisiones internas de la oposición que a día de hoy, más de medio siglo después de aquella fatídica alucinación colectiva del 59, siguen apuntalando la longevidad del castrismo...

Saludos,

Jorge A. Pomar

 
At 11:42 p. m., Blogger Unknown said...

Gracias Sr Pomar, al parecer ud es uno de los poquisimos con sentido comun y honestidad que he leido ultimamente.
Esta es mi idea. Esa abominacion que existe hoy en la esquina de 23 y F en El Vedado, hay que dinamitarla pues elogia a un comunista traidor a su propio pueblo(MLK). En su lugar yo quisiera ver un digno monumento al Coronel Blanco Rico, pues su asesinato es uno que de verdad me ofende. Me ofende tanto que aun hoy dia quisiera quemar vivos a los responsables. Claro esta, ninguna tortura es util jamas en ningun sentido. Solo sirve para una fraccion de segundo de dudosa satisfaccion vicaria. Lo unico que realmente uno puede hacer es decir la verdad para que los degenerados comunistas no queden con la ultima palabra. Esa verdad hay que decirla con un monumento a este hombre decente que fue el Coronel Blanco Rico. Estoy trabajando para poder adquirir esa propiedad y poder hacer realidad mi projecto.
Gracias.

 

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